¿Niños prodigio o padres interesados?Hace unos días me topé con un artículo del Diario As titulado "Jan Silva, un prodigio del tenis de cuatro años". Sí, sí, cuatro años. Lo resumiré brevemente: Jan Silva es un niño norteamericano de cuatro años, hijo de una profesora de Tenis, que agarró su primera raqueta a los dos años y, parece ser que, ahora, a los cuatro años, le pega a la pelota de maravilla...teniendo en cuenta su edad, claro. En el torneo de Indian Wells 2006, el tenista profesional chipriota Marcos Bagdhatis conoció a Jan y aconsejó a sus padres que inscribieran a su hijo en una prestigiosa Academia de Tenis francesa, la misma en la que Bagdhatis ingresó a los 13 años. Los padres de Jan le han hecho caso y a mediados de 2006 toda la familia (el matrimonio y tres hijos) cruzó el charco y se trasladó a París para que Jan aprenda y se forme. ¿O debería decir se prepare para ser un tenista profesional lo antes posible?. Dicho artículo señala que la jornada de Jan en esta Academia arranca a las nueve con una hora de peloteo, luego juega con el preparador físico y más tarde va al ortopeda. Por la tarde visita al nutricionista y no sé si juega otro ratito al tenis. Cuatro años. Repito, Jan tiene cuatro años.
La historia de Jan no es un caso aislado. Jan no es el único niño, con independencia de si tiene cuatro años, siete o diez, cuyos padres ya han diseñado, con la inestimable colaboración de terceras partes interesadas, una infancia y posterior adolescencia enfocada a triunfar en el deporte. Actualmente, por ejemplo, los pilotos de motociclismo empiezan a competir en el Mundial de Motociclismo, y a jugarse la vida, a los 15-16 años, o incluso antes. Añado esta coletilla porque recientemente he leído que Yamaha acaba de "fichar" a un niño de dos años!!, hijo de Stefan Everts, para muchos el mejor piloto de motocross de la historia, y se ha comprometido a facilitarle todo el material que necesite para competir en el campeonato belga de motocross durante el periodo 2009-2011. Es decir, este niño empezará a competir a los cinco años. ¡No está mal!.
Evidentemente, triunfar, especialmente en algunos deportes, como es el caso del tenis, significa popularidad, prestigio y conseguir ingresos suficientes para tener la vida resuelta, en algunos casos, antes de cumplir los 21 años. Y aquí surge mi gran dilema y, creo, el gran dilema de muchos padres: si mi hijo tiene una habilidad/capacidad especial en un deporte, ¿debo hacer todo lo posible para que desarrolle ese don, tenga la edad que tenga, o debo esperar a que...sea "mayor" ? ¿A qué edad se es "mayor" para tomar esta decisión? ¿Y si resulta que si dejamos pasar esta oportunidad es posible que acabe quedándose en el camino?
Yo, que no tengo a un hijo en esas circunstancias, honestamente no me atrevo a dar respuesta a las dudas antes planteadas pero sí tengo claro que existe un límite. Un límite que, con toda seguridad, deben marcar los padres ya que esas terceras partes que antes he mencionado me temo que, en muchos casos, anteponen sus interes a los del niño y su familia. Para acabar, planteo una última reflexión que seguro muchos nos hacemos cuando nos hablan de "niños prodigio". Los padres que tienen un hijo con ese, digamos, don especial, y deciden hacer lo que sea para explotar ese don y que su hijo llegue a triunfar, ¿sólo buscan lo mejor para su hijo o lo que realmente les mueve es el sueño de una cuenta corriente con muchos ceros que les resuelva la vida (a ellos y a sus hijos)? Imagino que hay de todo, ¿no?
Sergio Romero (sromero@edeporte.com)
|
 |
|
|