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• 3 veces Atleta Mundial del Año
• 7 veces Atleta Estadounidense del Año
• Atleta Mundial de la Década de los 80
• Miembro del equipo olímpico de EE.UU;
1980, 1984, 1988, 1992 y 1996
• 10 medallas olímpicas; 9 de oro, 1 de plata
• 11 récords mundiales, 16 récords estadounidenses
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Carl Lewis“Querer ser lo mejor que podía ser fue aceptable durante mucho tiempo, pero luego me di cuenta de que podía ser lo mejor que había, entonces eso se convirtió en mi objetivo” Carl Lewis, nacido en 1961 en Alabama, fue un portentoso atleta estadounidense ganador de diez medallas olímpicas, nueve de ellas de oro. Su padre fue jugador de fútbol americano y su madre saltadora de vallas. Su hermano Cleve jugó al fútbol europeo, su otro hermano Mackie fue récord de Alabama en 200 yardas y la pequeña Carol fue saltadora de longitud. Con esa poderosa carga genética estaba predestinado a despuntar en algún deporte. El pequeño Carl Lewis fue un joven inquieto con marcadas ambiciones tanto artísticas como deportivas, cursó ballet, estudió música y grabó un disco de rock. Afortunadamente para la historia, se impuso la herencia física sobre la musical. Según muchos expertos, Lewis es el mejor atleta de todos los tiempos. Logró el récord mundial de los 100 metros lisos, ocho medallas olímpicas y siete campeonatos del mundo. Sólo se le resistió la hegemonía en el salto de longitud, aunque estuvo diez años sin conocer la derrota en la prueba, con 66 victorias consecutivas, y obteniendo promedios de 8,73 metros en sus diez mejores concursos. Estuvo considerado como el corredor más rápido del mundo durante la década de 1980 y a sus condiciones y récords se unía una simpatía y magnetismo que los aficionados adoraban. Lewis dominó el atletismo americano en la década de los años ochenta siendo el primero del ranking mundial tanto en la carrera de 100 m lisos como en salto de longitud, así como segundo en los 200 m. La influencia y carisma de su figura sirvieron para publicitar este deporte e incentivar su práctica en todo el mundo
En 1980 se clasificó para los Juegos Olímpicos de Moscú, pero el presidente Jimmy Carter canceló la participación de los Estados Unidos como protesta por la invasión soviética de Afganistán. En las olimpiadas de Los Ángeles de 1984, Lewis ganó cuatro medallas de oro (100 m. lisos, 200 m. lisos, salto de longitud y relevos 4 × 100 m.), igualando la actuación olímpica de Jesse Owens en 1936. En 1988, durante los Juegos Olímpicos de Seúl (Corea del Sur), Lewis ganó dos medallas de oro: en los 100 m lisos (tras la descalificación de Ben Johnson) y la otra en salto de longitud. En 1991 el equipo estadounidense en el que participó Lewis batió dos veces el récord del mundo en los 4 x 100 m. En agosto de 1991 superó la plusmarca universal de los 100 m, con 9.86 segundos, en Tokio (Japón), en una apasionante final en la que venció a la promesa americana Leroy Burrell. Las imágenes de su infinita zancada y su estilo elegante dieron la vuelta al mundo. En 1992 durante los Juegos Olímpicos de Barcelona, ganó dos nuevas medallas de oro en relevos 4 x 100 m. y en salto de longitud. No pudo competir en los 100 m. al no clasificarse en la pruebas de selección de su país. Cerró su trayectoria de éxitos olímpicos en Atlanta, donde, con 35 años y contra todo pronóstico, consiguió vencer de nuevo en la prueba de salto de longitud. Entre los distintos galardones que se le han concedido cabe destacar el Premio Príncipe de Asturias de los Deportes en el año 1996, que recogió visiblemente emocionado. Lewis se retiró después de los Juegos Olímpicos de Atlanta 1996 y ahora hace de actor en Los Ángeles, California. Hace poco se le diagnóstico artrosis por el exceso de entrenamiento y los procesos de curación rápida. Como consecuencia de ello, Carl Lewis, siempre preocupado por el atletismo, está solicitando medidas preventivas para los excesos de entrenamiento en estos días de hiperprofesionalismo entre los deportistas. El estadounidense ha llamado la atención especialmente sobre los efectos perniciosos que pueden tener las inyecciones intraarticulares para calmar el dolor. Seguro que le escuchan, habla “El hijo del viento”.
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El hijo del viento: 9,86 seg. (Récord Mundial)
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La final de 100 metros lisos de Seúl 88 fue la que levantó más expectación en la historia de los Juegos. Ben Johnson estaba en disposición de superar al rey de la velocidad, Carl Lewis. La carrera fue un auténtico espectáculo. El estadounidense destrozó todos los registros con un tiempo de 9:92. El británico Linford Chrstie paró el cronómetro en 9:97 y el también estadounidense Calvin Smith lo hizo también por debajo de los diez segundos. Pero el triunfo correspondió a Johnson con unos increíbles 9:79. El récord del mundo era suyo, el oro olímpico también, en la primera carrera de la historia en la que cuatro velocistas bajaban de la barrera mítica de los 10 segundos. Pero todo fue un engaño. Johnson dio positivo ante la sorpresa general. 48 horas después de su mejor victoria, Johnson abandonaba Seúl como un criminal.
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