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Sus récords mundiales en 1972
100m libres: 51''22'
200m libres: 1'52''78
100m mariposa: 54''27
200m mariposa: 2'00''70
4x100m libres: 3'26''42
4x200m libres: 7'35''78
4x100m estilos: 3'48''16
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Mark SpitzHasta ahora Mark Spitz era, sin duda, el mejor nadador de todos los tiempos. La irrupción de Michael Phelps ayuda a comprender lo importante de su gesta en 1972 y pone en jaque su reinado.Mark Spitz apareció en escena en los Juegos Olímpicos de Munich 72, a través de su figura el sueño americano por fin pudo reflejarse en un hombre de carne y hueso, que se ponía el traje de "supernadador" al ganar siete medallas de oro.
Spitz fue admitido en el Salón de la Fama Internacional como Nadador Honorario en 1977 gracias a su intervención en los Juegos Olímpicos, por haber sido el primer hombre en ganar siete medallas, además de sumar cinco de oro en los Juegos Panamericanos de 1967. En su país, Spitz se apuntó con 24 campeonatos nacionales, impuso 25 récords estadounidenses y fue denominado el "Nadador Mundial del Año" en 1972.
Él nunca reflexionó sobre su talento porque llegó casi de manera natural; nacido el 10 de febrero de 1950, en Modesto, California, comenzó a nadar en competencias a la edad de 8 años. Pasaron los siguientes 10 años. Él estuvo vagando por el norte de California en busca de clubes de natación de altos vuelos donde pudiera pulir sus habilidades. Después continuó nadando en la Universidad de Indiana y rápidamente ganó reputación nacional, aunque calladamente aseguraba que quería estudiar para ser dentista.
Ron Ballatore, entrenador de natación en la Universidad de California en Los Angeles, recuerda que como una joven esperanza olímpica Spitz mostró un potencial tremendo. Podía engañar a sus entrenadores nadando mucho más rápido en los entrenamientos que en la práctica, tuvo los mejores resultados en pruebas que cualquier otro nadador estadounidense en eficiencia de brazada y sus manos y piernas trabajaban perfectamente.
Antes de ir a los Juegos Olímpicos de México 68, Spitz fanfarroneaba entre sus compañeros y amigos que ganaría seis medallas de oro. Algunos pensaron de él que era demasiado vanidoso y otros un poco fafarrón. El hecho es que en México consiguió dos medallas de oro, aunque ninguna individual, todas en pruebas de relevos. Su botín lo completó con otras dos medallas, una plata y un bronce. En la prueba de los 200 libres, llegó incluso a acabar en última posición. A partir de entonces, Spitz comenzó a mejorar su comportamiento, demasiado fanfarrón hasta entonces, y la relación con sus compañeros mejoró. Eso incidió de manera decisiva en sus éxitos posteriores. Con 22 años, se plantó en las Olimpiadas de Múnich e hizo historia. Sus siete medallas de oro en las Olimpiadas del 72 se distinguen todas por ser récords mundiales y en distintas distancias y estilos, como los 100 metros estilo libre y la carrera de resistencia de 200 metros mariposa. Sus victorias fueron en los 100 y 200 metros estilo libre, 100 y 200 mariposa, 400 relevo libre, 800 relevo libre y 400 metros relevo combinado. Así, en sólo dos Olimpiadas ganó la friolera de 11 medallas.
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Unas Olimpiadas para la historia
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Spitz tuvo la suerte de tener a tres de los más grandes entrenadores de natación que haya conocido Estados Unidos: Sherm Chavoor, Doc Counsilman y George Haines, todos miembros del Salón de la Fama.Veinte años después de su gesta en los Juegos Olímpicos del 72, Spitz fue considerado el más grande nadador olímpico de todos los tiempos, fue una celebridad ideal y un héroe estadounidense "que por casualidad parecía un cruce entre Omar Shariff y el hombre de Marlboro". De hecho, la Academia del cine norteamericano le consideró como posible presentador de la gala de entrega de los Oscars. Incluso se llegó a rumorear que Spitz podría convertirse en el nuevo James Bond de la época. Su éxito traspasó sin duda las fronteras de lo deportivo.
En 1992, cuando estaba contemplando regresar para Barcelona 92, cosa que no consiguió, Spitz recordó esos años como si fueran un sueño."De niño, terminé en el deporte de la natación por ósmosis", dijo al periódico Washington Post. "Estuve en un equipo, mejoré, me perfeccioné, me hice fabuloso, luego logré récords mundiales. Nunca tuve la oportunidad de sentarme a reflexionar: ¿qué estaría haciendo si no estuviera haciendo esto?". Su éxito fue uno de los mejores momentos de Estados Unidos en la historia de las Olimpiadas.
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