Rafa Pascual

DATOS RELEVANTES

• Campeón de Europa con la selección española (2007)
• Dos Recopas de voleibol con el Cuneo (1997) y (1998)
• Campeón de la Supercopa Europea de voleibol (1998)
• Una Copa de Italia (1999)
• Una Copa de Francia (2002)
• Una CVE Europea (1995-1996) con el Cuneo
• Medalla de Oro con España en la Spring Cup (1994)
• Medalla de Plata con España en los Juegos del Mediterráneo'93
• Diploma Olímpico en Barcelona'92
• Mejor Jugador del Mundial de Japón'98
• Mejor Jugador de la Liga Mundial (1996)
• Mejor Jugador de la Recopa (1997)
• Cuatro veces Mejor Jugador Extranjero de la Liga italiana (1993-1994 (serie A2), 1995-1996, 1996-1997 y 1997-1998)
• Mejor Jugador de la Copa de Italia (1996)
• Máximo realizador del Mundial de Japón'98
• Cinco veces Máximo realizador de la Liga italiana (1993-1994 (serie A2), 1994-1995, 1995-1996, 1996-1997 y 1997-1998)
• Máximo realizador de la Copa de Italia (1996)
• Medalla Oro de la Real Orden del Mérito Deportivo (1998)
• Medalla de Plata de la Real Orden del Mérito Deportivo (en 1999)
• Medalla de Plata de la Real Orden del Mérito Deportivo (1997)
• Participó en los Juegos Olímpicos de Atlanta'96 (8º puesto con España) y en Sydney'2000
• Candidato a 'Jugador del Siglo'
• 'Premio al Buen deportista de la FAD (Federación Ayuda contra la Drogadicción'
• Capitán de la Selección Española 
 

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Rafa Pascual

Rafa Pascual es considerado, unánimemente, el mejor jugador de la historia del voleibol español y unos de los más grandes a nivel mundial.

puntuación media

Nació el 16 de marzo de 1970 en Argüelles (Madrid) y comenzó a jugar al voleibol a los nueve años en los Salesianos de Atocha, cantera de grandes jugadores, entrando a los 11 años en el Centro de Iniciación Técnica de Madrid, creado por el Consejo Superior de Deportes. Con la inestimable ayuda de sus padres, que tuvieron que realizar grandes sacrificios económicos para que pudiera dedicarse al voleibol, fue aprendiendo los secretos de este deporte. Está dotado de unas grandes condiciones físicas -además de su altura (1,95 m), tiene un salto vertical con una mano de 355 cm. y con las dos manos de 332 cm.- que le ayudaron a destacar desde muy temprano como gran rematador, en el puesto de opuesto al colocador.

En 1988, con tan sólo dieciocho años ficha por el club Bomberos de Barcelona, en el que está dos años, para pasar a continuación al equipo de Palma de Mallorca. La temporada siguiente, preolímpica, será fundamental en su vida. La selección española, de la que él formaba parte desde 1988, se concentra durante todo el año, para poder participar con alguna posibilidad en los Juegos Olímpicos de Barcelona 92. Y esta medida va a dar resultado, pues de la mano del cubano Gilberto Herrera y con Rafa como líder, el equipo brilló inesperadamente y superó la liguilla inicial, cayendo en cuartos ante una potencia como Cuba. Como consecuencia, el voleibol dejó de ser en gran medida un deporte minoritario y el público empezó a conocer a los jugadores, aunque el dinero de los patrocinadores siguió sin llegar. No obstante, Rafa Pascual será ya tenido en cuenta por los equipos extranjeros y tras una temporada en el Unicaja de Almería (92-93), es fichado por un equipo de la serie A-2 de la liga italiana. Con 23 años tuvo la oportunidad de su vida: llegar a la mejor liga del mundo de la mano del club italiano Banca di Sassari de Cerdeña. En esta nueva etapa Rafa pudo compararse con los mejores jugadores del planeta, afirmando sus inmensas calidades deportivas y destacando por poseer aquellas dotes de don de gentes que harán de él uno de los campeones más queridos y respetados.

En Italia pronto se convertirá en un ídolo. Le apodarán El Toro, El Macho, El León, apelativos todos ellos que definen la garra que pone siempre en su juego. Su progresión será constante y así en su primer año tras ser el máximo realizador de la liga será nombrado el mejor extranjero. Después de un breve paso por el Calgary, con el que fue también máximo realizador de la liga, fichó por uno de los grandes del voleibol italiano, el Alpitour de Cuneo. La temporada 95-96 representó la consagración del jugador, con la obtención de los primeros títulos de categoría. Se proclama campeón de la Copa de Italia, siendo el máximo realizador y el mejor jugador, título personal que repetiría, junto con el triunfo, en la CEV europea (la tercera competición en importancia dentro del continente). También se proclamó subcampeón de la liga, siendo una vez más máximo realizador y mejor extranjero del campeonato.

La temporada siguiente (96-97) no fue sino una continuación de la anterior. Es campeón de la Recopa europea, con el consabido título de mejor jugador. En la liga italiana será nombrado mejor jugador, mejor extranjero del año y máximo realizador. Durante la temporada 97-98 continuó consiguiendo títulos para su equipo, como la Supercopa europea, la Recopa y finalmente, tras quedar primeros en la fase regular, el subcampeonato de liga.

Por todo ello la afición de su club le cogió un gran cariño. Así, cuando tuvo que firmar el nuevo documento, a la hinchada no se le ocurrió otra forma de motivar un rápido acuerdo que el estar durante un minuto en total silencio en un partido de liga. La renovación llegó en marzo de 1998, con un contrato por tres temporadas y la nada despreciable cantidad de doscientos millones de pesetas, cifra récord para este deporte. Tas el verano de 2000 fichó por el Panasonic de Osaka, de la Liga japonesa, lugar donde es un auténtico ídolo, aunque al año siguiente vuelve a jugar a Italia, enrolándose en las filas del ICOM Latina, cambiando nuevamente de equipo al año siguiente, pasando al Pet Company Perugia, donde vuelve a ser figura destacada. En el verano anterior había probado suerte en el Campeonato de Verano de Puerto Rico, formando parte del equipo de los Playeros.

Mientras esto ocurría, siguió jugando con la selección española, convertido ya en el santo y seña de un equipo que iba dando pasos importantes en el concierto mundial. Estuvieron a punto de clasificarse para la fase final de la Liga Mundial en 1995, tras lograr victorias históricas, nunca antes soñadas, ante tres grandes potencias del voleibol mundial como EE.UU., Brasil y Cuba y donde fue nombrado mejor jugador de la competición. Posteriormente, aunque no pudieron clasificarse para los Juegos de Atlanta, sí lo consiguieron hacerlo por primera vez para el Campeonato del Mundo, donde España consiguió dar la sorpresa y clasificarse entre los ocho primeros equipos del mundo, algo impensable para un país debutante en el torneo. Mientras, Rafa fue designado el mejor jugador. Pascual ha jugado, hasta junio de 2003 cuatrocientas cincuenta veces con el equipo nacional.

El madrileño tiene un logro muy difícil de igualar, como es el de haber superado el medio millar de internacionalidades (531). Él fue uno de los jugadores más destacados en el primer gran éxito, el octavo lugar en los Juegos Olímpicos de Barcelona en 1992. En sus dos décadas con la camiseta nacional, tuvo la gran recompensa del título europeo logrado en Moscú en 2007, ante Rusia y por un apretado 2-3 en el partido más inolvidable del voleibol español.

Ha sido, sin duda, uno de los elementos de cohesión para facilitar el asentamiento en la élite de España, con presencias continuadas en la Liga Mundial, Campeonatos y Copas del Mundo o los Juegos Olímpicos de Sydney. En el Campeonato del Mundo de 1998, en su país talismán Japón, fue máximo anotador y fue elegido mejor jugador.

En resumen, en esos tres lustros, Rafa Pascual, a nivel de clubes, además de sus éxitos en el voleibol italiano, tuvo sus escarceos en algunos otros países. Jugó dos épocas en Patriotas y en Playeros de Puerto Rico (2002 y 2006) y tampoco se privó de jugar en su país favorito, Japón, con el Panasonic Osaka (2001). La temporada siguiente jugó un tiempo en el Poitiers francés, para ayudarle a ganar la Copa.

Más curiosas fueron sendas aventuras en Grecia y en Rusia. En 2006 jugó unos días en el Panerythraikos griego para intentar su salvación. Antes, en 2003, fichó por el poderoso Dinamo de Moscú, donde también tuvo un paso más bien breve sin llegar a jugar. También hizo dos incursiones a España: en 1996 para ganar la Copa con Almería y en 2005 para intentar sin éxito hacerse con la Liga, en Palma.

Pero, como se ha comentado antes, donde adquirió la condición de uno de los grandes del voleibol mundial fue en Italia, sobre todo en la segunda mitad de los 90. De 1994 a 1998 (salvo 1995) fue elegido mejor extranjero de la Liga. En ese mismo periodo, pero incluyendo esta vez 1995, fue el máximo anotador. En 1997 fue el mejor jugador en un país repleto de campeones del mundo. En 1998 fue subcampeón de Liga, que siempre se le resiste, pero sí ganó la Copa de 1996 y las Recopas de Europa de 1997 y 1998.

Terminada su larga etapa italiana en 2008, se marchó a otro voleibol de primer nivel como es el búlgaro, al CSKA de Sofía, donde volvió a ganar la Copa y donde se volvió a quedar en puertas de la Liga.

El verano de 2009, intentando acercarse poco a poco a España, se la jugó firmando cuatro años por el Orange de la Pro B francesa. Los enamorados de los retos no cambian con los años.

Rafa es una persona humilde que ama inmensamente a su deporte y a su selección. Es un gran aficionado a la lectura, siendo su novela preferida 'El Principito'. Le gustan las películas de acción (Rocky), el rock and roll, los caballos y la pasta (comida).

Fue galordonado con la Medalla de Oro al Mérito Deportivo en febrero de 1999 y está propuesto como mejor jugador del siglo por la FIVB.

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